Jornadas de asaduras,
tiempos de precipitaciones,
ciclos de modelos resquebrajados
y de bitácoras extraviadas,
épocas de condenadas pieles
al límite de los abismos,
perpetuos cursos paralelos
germinan los días de sujeción.

El ánimo que esmeraba,
incluso debajo de los cuchillos,
de su aliento desanda,
tal la filantropía carente.
Cuando la alborada se relega
innova acariciar extraños rostros
y vislumbra su soledad
manejable y superflua.

Le imperfecciona ver acrecentarse
las fortunas ostentadas
sobre los preciosos hábitos
de la decencia salvadora.
Odia el metal que beneficia
las gemas, en los patrocinios.

Sus vuelos no encuentran guías,
la ofuscación preexiste,
¿acaso su acrobacia experimenta
que remueve su infortunio
asido al trapecio de la muerte?

La iluminación
fabula ciertos mareos.

Pichy

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